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EL ANTICRISTO
Se dice que el Anticristo implantará un Nuevo Orden Mundial. Este se basa en una idea de la rama de “los iluminados” de la masonería del siglo XVIII. Y se supone que esto obedece al propósito de destruir la Iglesia y el cristianismo y remplazarlos por un engendro de estirpe infernal. El Anticristo ya comenzó a imponerlo secretamente, con ayuda de la ONU y de otras organizaciones: Aparentemente democrático y libertario, con muchos derechos y pocos deberes; con muchas libertades y pocas obligaciones, pero en realidad tiránico, dictatorial y totalitario, con estricto control político y policivo de todos los aspectos de la vida social.
Orden donde se mezclan algunas cosas buenas del capitalismo, como la economía del mercado, y algunas buenas del socialismo, como el empleo masivo y el consumo generalizado. Orden global y homogéneo, sin patrias nacionales, sin pluralidades religiosas, filosóficas y artísticas. Con La ayuda del falso papa, o Bestia de Tierra Firme (Ap. 13,11-12), el Anticristo impondrá una religión mundial. Para ello, adulterará y eliminará el sacramento de la eucaristía (Dan. 8,11-12) y, en su lugar, conseguirá que le den culto de adoración a él mismo (Ap. 13,8.11 y 2Tes.2, 3-4). Esto es lo que se conoce con el nombre de “abominación de la desolación” (Mt. 24, 15 y Dan. 9,27). Su meta final, en efecto, es implantar una religión mundial para que se reemplace el culto y adoración que se da a Dios, por la que se dará el Anticristo (Ap. 13,8). Pero antes se preparará a la gente con doctrinas contrapuestas (“dos cabezas” Ap. 12,15 y 13,5,) ya de la Modernidad, ya de la Postmodernidad; ya de la incredulidad racionalista, ya de la credulidad esotérica y ocultista; ora del secularismo antirreligioso, ora de las falsas espiritualidades de la Nueva Era.
Modernidad y Postmodernidad son ambas doctrinas del Anticristo.Con la Modernidad racionalista enseña a desconfiar de todo y a no creer en nada. Con la Postmodernidad enseña a creer en todo, a la credulidad absurda y sin discernimiento en lo esotérico y oculto. Con la modernidad racionalista enseña la negación de la fe, el ateísmo y la secularización. Con la postmodernidad irracionalista, enseña la credulidad de toda clase de ofertas pseudoreligiosas de la Nueva Era.Después de estos preparatorios, comenzará propiamente la nueva religión, desarrollándose también en dos etapas: La primera, haciendo que las múltiples religiones que existen hoy, y en especial el cristianismo, renieguen de sus contenidos doctrinales y desechen sus creencias obligatorias.
Esto, supuestamente, porque “los credos” impiden la verdadera fe y la “espiritualidad” para llegar al mismo Dios. En igual forma, se insistirá en que la nueva espiritualidad no necesita de “jerarquías”, llámense obispos, sacerdotes, rabinos, imanes, etc. Despojados de sus dogmas y verdades, de sus “libros”, e igualmente de sus sacerdotes, las religiones existentes estarán vacías y, por tanto, en disposición de recibir los nuevos contenidos que el falso papa impondrá y que son la proclamación del Anticristo como Dios, a quien se debe adoración y obediencia (Ap. 13,11-15).El movimiento contra los dogmas y jerarquías comenzó desde mediados del siglo XX. Uno de sus representantes, el pastor alemán protestante, Dietrich Bonhoeffer, lo llamó “cristianismo sin religión”. Otro baptista protestante, Harvey Cox, a principios del siglo XXI, en su obra “El Futuro de la Fe”, (México, 1ª. Ed. 2011), precisó sus rasgos principales, como “era del espíritu” o “camino o fe sin jerarquías”.
La vaguedad e imprecisión de semejante concepto es, cabalmente, el vacío previo que permitirá, próximamente llenar con el nuevo “dios”, el Anticristo ya ad portas. Con la pretensión del Anticristo de hacerse adorar en reemplazo de Jesucristo, el único “Kyrios”, Señor Dios, (2Tes 2,4 y Ap. 13,8) en cierto modo se retornará a los tiempos en que los césares del antiguo imperio romano ostentaban títulos divinos y pretendían que se les diera el correspondiente culto a su divinidad. Obviamente, quienes rechacen darle culto padecerán, igualmente, el hambre (no podrán “comprar ni vender nada”, Ap. 13,17), la persecución, la tortura y la muerte (Ap. 13, 7 y Mt. 24,9) El Nuevo Orden Mundial, además de lo religioso, tiene muchas otras caras y facetas: Políticas: Un gobierno instaurado a nivel planetario. Económicas: Una moneda única, sólo como unidad de cuenta, no como medio de pago, es decir, habrá eliminación de todo dinero metálico y de papel y será reemplazada por el microchip, haciendo que “nadie pueda comprar ni vender” (Ap. 13,17), si no lleva la marca de la bestia apocalíptica en su frente, o en su mano derecha (Ap. 13,16) y un código de barras que rige todas las transacciones comerciales, “bajo el número 666, o número de la Bestia anticristiana (Ap.13,18). Para realizar sus propósitos, el Anticristo recurrirá a todos los medios y engaños (Dan. 8,23-25) y Mt. 24,4-5, 23-25; Mc. 13,22 y 2Tes. 2,9-12).
Se presentará hábilmente como líder de la paz y la armonía en el mundo y los incautos le creerán. Al principio dará solución a problemas económicos mundiales, como el desempleo y la escasez de alimentos. Iniciará su imperio espectacularmente por internet y televisión en un acto que él denomina “Día de la Declaración”. De ninguna manera debe ser visto ni oído, porque el Señor le ha permitido tener un poder para seducir y engañar a todos los que se han de perder. Estos lo tomarán como enviado del cielo y salvador y terminarán dándole el culto de adoración que corresponde a Dios. El Anticristo gobernará durante tres años y medio (Ap. 13,5 y Dan. 12,11), al cabo de los cuales será aniquilado directamente por el poder de Dios (Ap. 14,6-20; 16,1-24; 19, 1ss). El Anticristo está representado por la Bestia que surge del mar (Ap.13, 1). Tiene diez cuernos y siete cabezas y en sus cuernos diez diademas y en sus cabezas títulos blasfemos.
Esta simbología indica, de un lado, a diez reyes que apoyarán al Anticristo y gobernarán el mundo con él, pero, de otro lado, parece que también se refiere a la lucha de ellos contra los diez mandamientos de la ley divina y contra los siete sacramentos de la Iglesia fundada por Cristo y, en especial, contra la eucaristía. Y según el padre Stefano Gobbi, las siete cabezas también representan “a las varias logias masónicas que obran en todas partes de una manera engañosa y peligrosa” y que cada una propaga uno de los siete vicios capitales, opuestos a las correspondientes virtudes teologales y capitales, así: “A la Fe la soberbia; a la esperanza, la lujuria; a la caridad, la avaricia; a la prudencia, la ira; a la fortaleza, la pereza; a la justicia, la envidia; y la templanza, la gula”. (“A los sacerdotes, Hijos Predilectos de la Sanísima Virgen” pp. 800 y 803).

